Bosphorus es una cadena de restaurantes de comida rápida especializados en comida otomana (doners kebap, dürüm, falafel, etc) y griega (musaca, hamburguesas griegas, etc.). Además de ensaladas, platos combinados, postres típicos y bebidas tradicionales.
Tranquilidad en pleno corazón financiero de la capital
En su terraza, abierta en verano y climatizada en invierno, se pueden degustar platos de la cocina internacional con un remarcado acento español. Su carta ofrece todo tipo de opciones, en la que se pueden destacar los revueltos, el rodaballo salvaje a la plancha, o el solomillo con espinacas y yogurt. Tras la comida o cena, se puede disfrutar de un cóctel en el salón de copas.
En el café del Institut Français no hace falta tener don de lenguas para darse cuenta de lo que económico que resulta desayunar, comer o merendar, más si se cuenta con su tarjeta de fidelidad: cada vez que se come, se consigue un sello; y once sellos dan derecho a un menú gratis.
Naranjas y blancos se alzan como colores predominantes en un local que establece una curiosa fórmula a la hora de establecer los precios de sus comidas: el valor del plato principal se convierte en el precio de toda comida completa. Por citar algunos ejemplos de su carta: ensalada con aguacate y gambas rebozadas con vinagre de Módena; pasta con salsa de tomate semi-dulce con mozarella y Carpaccio de frutas con salsa de yogur.
Restaurante chic y cosmopolita a tan sólo 10 minutos del centro de Madrid. Tanto en su moderno salón como en su más que recomendable terraza, el buen comer está más que asegurado con sugerencias tales como huevos de corral rotos con batata, remolacha y crujiente de jamón ibérico; solomillo con salsa de foie; rodaballo al horno con manzana glaseada a la sidral o milhojas de crema con frutos del bosque.
Una explosión de texturas, olores y sabores recogidos de lugares del mundo de lo más dispares y que aquí se reunen incluso en un único plato. El restaurante no dispone de carta, sino que funciona con dos menús con amplias posibilidades para escoger.
Su decoración minimalista y su espíritu multidisciplinar (local de copas, restaurante y galería) recuerda a muchos locales punteros en Europa. Música 'chill out', 'house' y 'lounge', zona wifi y una carta con sugerencias como el 'carpaccio de salmón' con sorbete de manzana, el pollo relleno de verduras o atún con frutos rojos y la 'panacotta' de frutas.
En este curioso restaurante de tonos vivos y líneas rectas, lo más importante no es la comida. Como su nombre indica, son los vinos y sus más de 1500 referencias los que tienen el protagonismo absoluto del local. Y el abanico es tan amplio que abarca desde el bordolés Petrus (de 3000 euros la botella) hasta otros mucho más accesibles para el comensal medio.
Aunque Lagoa toma su nombre de la ciudad brasileña, nada tiene que ver con su oferta gastronómica. Su carta es equilibrada y conjuga a la perfección sabores mediterráneos con otras combinaciones de corte más internacional. Un equilibrio que también se agradece en la decoración del local, con espacios divididos por grandes cortinajes que crean lugares íntimos, con colores cálidos, iluminación ténue y mobiliario moderno sin estridencias y sin rayar en el minimalismo.
Con una ubicación privilegiada, unas vistas de ensueño y una carta basada en una cocina mediterránea con toques internacionales, se muestra este restaurante, situado en el edificio Veles i Vents del puerto de la America's Cup. Tendrás múltiples opciones para elegir en su carta, como por ejemplo, el carpaccio de avestruz, la brocheta de gamba en tempura, la lubina salvaje, magret de pato, o sus deliciosas pastas italianas como los tortellini con trufa y ragú de ternera.