La definición perfecta para este local podría ser un fast food muy moderno, que tiene de fast food lo evidente, la comida rápida, y de moderno y más llamativo la decoración y la filosofía: que comer rápido no tiene por qué ser sinónimo de comer mal. Y como demostración de dicha filosofía, la carta, que huye de hamburguesas, patatas fritas y bocatas vacíos y se centra en nombres masculinos y femeninos que esconden especialidades mucho más cuidadas. Entre las ensaladas, por ejemplo, destacan Mónica o Amaya, mientras que las pizzetas de pan de coca incluyen a Carolina, con atún, cebolla, pimiento morrón, olivas y queso, y Ainhoa, con queso Emmental, queso rulo de cabra, cebolla, orégano y pimienta negra.
Sentimientos contradictorios
Sandwich & Friends es ya una marca reconocida, que ha sabido, con buenas dosis de marketing, sin que esto sea un reproche, aúnar una apuesta en su momento muy original con un diseño de interiores dominado por las ilustraciones en gran formato de Jordi Labanda que cubren, literalmente, las paredes de los ya numerosos locales abiertos en Barcelona. En realidad, hay que reconocer que los sandwiches son originales, sabrosos y divertidos; también que su elaboración es cuidadosa y exige más trabajo que la de un bocadillo "de los de toda la vida", pero no puedo evitar, en ocasiones, la sensación de pagar más por el diseño, el local y el "concepto", que por el propio alimento, sensación que posiblemente pueda verse agudizada por lo poco satisfecho que te deja un solo bocadillo. Si pido un segundo se me pasa.