Las dos plantas de este local acogen cada fin de semana a un número limitado de clientes, ya que el trato y la exclusividad son sus pilares más importantes. Hace cerca de un año, el grupo de restauración de la Torre de Alta Mar creó un local con la intención de que sus clientes de éste y los del restaurante Cal Pinxo pudiesen tomar una copa en un ambiente relajado después de cenar. Así nació Red Lounge, un espléndido restaurante de dos plantas con luz tenue donde poder disfrutar de una amena velada con los amigos.
Y lo que en su día surgió como un restaurante marroquí ha virado recientemente a una cocina más internacional. Y es que el cambio de cocina era lo único que le faltaba a este lugar para conseguir la asiduidad de la clientela. Por este motivo, el cous-cous, el baba-ganuj y el hummus dejaron paso a platos tan espectaculares y atípicos como el carpaccio de filete de canguro con vinagreta de chocolate trufado y queso parmesano o la ensalada de pous dépinard, tomate y queso feta. Pero los segundos no se quedan atrás, ya que Red Lounge nos hace otras propuestas no menos originales para continuar como el Tom Khaakari –pez espada guisado con coco- o el pollo al Gran Masala con arroz basmati y chutney de pera.
Además, en breve, Red Lounge conquistará a sus comensales con otra espectacular apuesta, y es que en respuesta a una de las demandas más solicitadas por la clientela, el restaurante ofrecerá sesiones de rumba catalana y flamenco. Una solicitud común teniendo en cuenta la clientela internacional del restaurante –parte de los asiduos es personal de los embarcaderos. Eso sí, sólo aquellos que reserven mesa podrán disfrutar de estas veladas, ya que el local únicamente tiene disponibilidad para treinta plazas.
Este limitado número de plazas no supone ningún impedimento para que Red Lounge alcance el lleno del local cada fin de semana, en especial en las noches de verano, época en que la terraza del local cobra tanta relevancia como el interior del mismo.