Dicho logo es un pájaro que se dispone a extraer el néctar de una flor.
La filosofía de este local que abrió a finales de junio de 2007 gira en torno al producto. Esteve compra el pescado y el marisco cada día y busca ejemplares autóctonos y poco conocidos como la corvina, similar a la lubina, y que prepara con raviolis de apio bola y gamba con emulsión de azafrán. Esteve también desarrolla menús basados en un único producto. Si hasta hace poco las protagonistas eran las setas, ahora, y hasta el 10 de diciembre, se inicia el periodo de la trufa, blanca y negra. Para conseguir la primera, Esteve viajó hasta la región de Alba (Italia) y regresó con la mitad de una pieza que se vendía a 12000 € / kilo. La segunda proviene de la comarca de Osona (Catalunya). Los menús se basan en siete platos diferentes, pero elaborados a partir del ingrediente estrella. El primero cuesta 85 €; el segundo, 55 €.
También está la carta, que cambia cada cuatro meses, según la temporada. Ésta se divide en platos para picar, entrantes, carnes y pescados, además de un menú degustación con armonización de vinos y otro para celíacos (todos de cinco platos y por el precio de 30 €). Destacan las vieiras en coquillage con sobre de nueces y emulsión de azafrán; la presa ibérica ("pura") con parmentier de patata y tocino ibérico; risotto de setas con langostinos y jus de ave con trufa; el marisco y, entre los postres, la sinfonía de naranja, un tambor formado por una mousse, un crujiente, unos granos y un chupito de naranja. Es decir, "diferentes texturas del mismo ingrediente en el mismo plato".
En cuanto a bebidas, merece especial atención la carta de aguas (más de 60) y también la de vinos, con más de 190 referencias de todo el mundo. Todo ello con una atención al cliente más que personalizada, pues tanto el propio chef como los camareros –vestidos de negro-, explican al cliente por qué se ofrece corvina en vez de lenguado.