Eso es Tomo II, una heladería artesana que no añade a sus productos saborizantes o conservantes y que, además, permanece abierta todo el año. Para sus sorbetes siempre utilizan fruta fresca, de ahí que resulten tan sabrosos como el de higos.
Esta cadena de heladerías de ambientación moderna va creciendo en adeptos gracias a sus sabores auténticos y especiales. Tanto sus helados como el resto de propuestas (las meriendas, los desayunos, los tes, los cafés, los "caprichos"...) te dejarán con ganas de volver.
En invierno o en verano, a quién no le apetece de vez en cuando un helado. Nutritivos, refrescantes y apetitosamente dulces son caprichos de los que conviene darse alguna vez para ser más feliz. Si además son italianos, como en este caso, con la garantía de calidad que eso conlleva, nadie puede resistirse.
El pequeño Cupido es el emblema de Amorino, y viene desde Italia con sus arco y sus flechas cargadas para enamorar con sus helados, los auténticos helados tradicionales italianos. Todo es fresco en ellos: leche fresca, huevos ecológicos, frutas de temporada... para crear 24 sabores espectaculares de cremas y sorbetes. Crema de vainilla, nutella, de galleta, de bizcocho a la almendra, de yogur, sorbete de mango o fruta de la pasión, mascarpone con frutas del bosque...
A todas las horas del día Saborian es un buen lugar para disponerse a visitarlo. Sus helados y sus crêpes son justamente famosos, pero no hay que hacer de menos por ello al resto de sus especialidades: paninis, tapas...
El ambiente es bastante abierto y moderno y tienen música y videos de fondo.
El pequeño Cupido es el emblema de Amorino, y viene desde Italia con sus arco y sus flechas cargadas para enamorar con sus helados, los auténticos helados tradicionales italianos. Todo es fresco en ellos: leche fresca, huevos ecológicos, frutas de temporada... para crear 24 sabores espectaculares de cremas y sorbetes. Crema de vainilla, nutella, de galleta, de bizcocho a la almendra, de yogur, sorbete de mango o fruta de la pasión, mascarpone con frutas del bosque...
1978. Dos amigos. Un curso sobre helados y dos ideas claras: ganar dinero y ser sus propios jefes. A partir de ahi los helados americanos Ben & Jerry's se han convertido en delicatessen para los paladares más golosos. El clásico helado de vainilla con pasta de cookie y virutas de chocolate; el auténtico helado de chocolate con trozos de brownie o el sugerente helado de cereza repleto de trozos de chocolate negro... Probar y repetir.
Un lugar difícil de etiquetar. Hay quien dice que es una cafetería, quien lo cataloga como Delicatessen, como Chill Out Lounge, como heladería, donde comer algo ligero y sano, incluso quien lo explota como despacho de reuniones, gracias a su WIFI y enchufes para los portátiles a disposición de los clientes. La carta es extensa, pero destacaremos sólo algunas cosas: 36 sabores de helados artesanales, con los que se pueden hacer batitos, smoothys y los sorprendentes "helados calientes".
Si estás haciendo una recorrido turístico por la zona más monumental de Valencia y quieres hacer una parada para tomar un buen helado, apunta esta sitio. A los pies de la catedral, junto a la famosa torre del Micalet y en la plaza presidida por la fuente del Turia, una explosión de refrescantes sabores para hacer más llevaderos esos días de calor intenso.
Teniendo en cuenta su proximidad a la Malva-Rosa, esta histórica heladería (data de 1930) se convierte en el lugar perfecto para hacer un paréntesis en tu día de playa. Su oferta es amplísima: helados de leche merengada, de turrón, helados 'Oreo' (su nueva especialidad), horchatas, granizados naturales, sorbetes de cava, Agua de Valencia, batidos... Y todo ello cien por cien artesanal.