Su gastronomía es una mezcla de lo tradicional y moderno con elaboraciones que se adaptan a los gustos occidentales, pero sin perder nunca la identidad. Toda una invitación a coger los palillos y degustar múltiples especialidades.
El local es desde hace cuatro años de los actuales propietarios, que cuentan con una larga experiencia culinaria en gastronomía tanto oriental como española. Moderno, cosmopolita y muy actual, es de aires minimalistas pero con detalles que le aportan calidez. Incorpora muchos elementos vanguardistas que rehuyen del tradicional concepto nipón, aún sin perder su filosofía y espíritu. Consta de dos ambientes, distribuidos en dos plantas. La planta baja es más informal y más apropiada para comer algo rápido o con algunos amigos en su larga mesa central. Uno tiene la posibilidad de comer también en la barra y contemplar de primera mano cómo se cortan y elaboran algunas especialidades. La planta de arriba es más clásica, con varias mesas para diferentes capacidades.
La carta contiene una gran y original variedad de los imprescindibles sushis y sashimis, incluyendo otras interesantes propuestas como los makis, rollos de algas con pescado crudo. Además de los inconfundibles sushis, algunas especialidades son, como entrante, la ensalada Sunomono, con pepino, pescado y algas en salsa vinagreta japonesa. Una gran aceptación tienen las brochetas de solomillo con espárrago verde (yakiniku) y los rollos de salmón con langostinos y aguacate con salsa miso (California miso maki). Entre las múltiples variedades de maki, se aconseja el de tobiko (huevas de pez volador), atún, salmón, aguacate y sésamo. Entre los sashimi, podemos destacar el tartar de atún con aceites de sésamo (maguro tartar).
Los postres también son muy originales y aconsejados, como la fina mousse de cítricos al chocolate, el helado frito de vainilla o chocolate o los mochis, unos suaves y esponjosos dulces de fresa-nata, trufa, té verde o leche merengada.
Entre las bebidas, e
Autor:
y fotos por Carlos Oliver