Hiruela es un pequeño pueblecito de montaña en el que viven menos de 20 habitantes, siendo uno de los pocos lugares que mantiene intacto tanto su trazado como su arquitectura. En la plaza de dicha localidad, junto a la iglesia y frente al ayuntamiento, se levanta esta casa que, pese a haber sido reformada recientemente, ha sabido mantener intacta su estructura original de piedra y madera.