Calidad de los productos, diversidad de platos en la carta, esmerado servicio y elegancia en sus diversos ambientes son sus grandes bazas. Inaugurado en septiembre de 2007, este nuevo restaurante se sitúa en la zona de confluencia entre el Paseo de Gracia y la plaza Cataluña, un punto de encuentro diario para miles de transeúntes, trabajadores y turistas. El restaurante toma su nombre de la ciudad íbera del siglo II a.C., que otorgó a la antigua Barcelona su peculiar estilo de vida mediterráneo, siendo un crisol de legados culturales y gastronómicos extraordinario.
La cocina de Barkeno se caracteriza por el uso de brasas alimentadas con carbón vegetal, lo que proporciona un sabor y aroma inconfundibles a sus pescados y mariscos, servidos diariamente por las mejores lonjas del país. Entre muchas sugerencias, recomendamos su espectacular parrillada de pescado (con merluza, rodaballo, salmón y chipirones); la visión mediterránea del tataki de atún, con olivada, compota de tomate y pastel de arroz; o la efectiva paella Barkeno, con verduras y pescado. Sus carnes son también excelentemente ofrecidas en platos como el turnedó envuelto en crepinet y acompañado de salsa de setas y foie o el clásico secreto de cerdo ibérico con puré de boniatos y chips de yuca. Los postres son artesanos y exclusivos, ya que el restaurante cuenta con obrador propio de pastelería, permitiéndose incluso la personalización de pasteles para celebraciones y presentaciones de empresa. Su bodega es también destacable, con más de 150 referencias.
El local, con capacidad para 350 personas, es espectacular por su amplitud y calidez al mismo tiempo, con dos plantas y tres magníficos privados equipados tecnológicamente con capacidad para hasta 70 comensales. La diversidad de ambientes configura a Barkeno como un emplazamiento ideal para celebrar cualquier tipo de eventos. La primera planta cuenta con un bar-cafetería y en su sala principal destaca el gran mural iluminado con el mapa del Mar Mediter
Autor:
y fotos por Carlos Oliver