Mediterráneo sin tradición
Se definen como defensores de una cocina mediterránea de calidad, pero el restaurante Vidal, en el barrio de El Porvenir, se presta a algunas sutilezas más que conviene descubrir poco a poco, en cada visita a sus elegantes dependencias.
No es este restaurante de una sola visita. No puedes quedarte sólo con su carpaccio de gambas con virutas de foie cuando también están en su carta las habitas con calamares en su tinta; para qué conformarse con su ensalada de langostinos y bacón si te recomiendan también el hojaldre de verduras con salsa de queso gorgonzola; y qué decir de los guisos del día, de las carnes de cerdo ibérico, del buey cebón y la ternera, del pescado del día, del arroz con perdiz… ¿Y de sus postres caseros?
De acuerdo, la base la forman los ingredientes propios de la ribera mediterránea, no hay exotismos impronunciables ni especias que no lleven con nosotros varios siglos, pero el recetario es bastante más elaborado, dejándose querer por los aires de la creatividad, haciendo lugar a los ecos de la vanguardia. Sin aspavientos, pero ahí están.
Más o menos lo mismo sucede con la decoración del establecimiento, donde las líneas rectas se combinan con el ladrillo y la madera. El nuevo rústico emparenta aquí con las estructuras modulares. Por un lado, el toque acogedor que proporciona el parqué, el ladrillo y la vegetación del patio de luces del comedor. Por otro, la elegancia un tanto fría de los colores escogidos.
Así lo vienen exhibiendo en cada restaurante Vidal (en el original de Nervión, en la zona de la estación de AVE de Santa Justa, en la Hacienda Las Minas Golf de Aznalcázar), así como en su departamento de catering. Pero en El Porvenir tiene especial significado porque la competencia es dura. En este barrio hay un restaurante por esquina, y la de Progreso con Felipe II se está haciendo notar a base de buena cocina y servicio diligente.
En su zona de tapeo, con unas originales mesas de dimensiones bastante más generosas de lo que se acostumbra; en su comedor, divisible en varias dependencias para reuniones privadas. En un local de 250 metros cuadrados, muy del gusto de las empresas para sus reuniones, Vidal prolonga los beneficios y placeres de la cocina mediterránea.
Autor:
Miguel Galán

