Las actividades, que también ocuparon el calendario completo de julio, tienen como eje la figura de Juan Ramón Jiménez y, en especial, la obra más accesible para los niños del Premio Nobel onubense: Platero y yo. De hecho, los domingos se consagran a una actividad, "De paseo con Platero", en la que los niños se acercan al mundo animal y montan en burro. Y no es de extrañar, porque la fauna tiene gran protagonismo en el Parque del Alamillo, donde habitan distintas especies de aves (el petirrojo, el jilguero, la abubilla…), de reptiles y anfibios, entre otros, aunque posiblemente los más populares sean los patos del gran estanque. Para exotismos estamos aquí.
Volviendo a los Veranillos, cabe especificar que si el domingo es el día de Platero, el resto de las jornadas también están asignadas a una actividad en concreto: talleres los lunes, cuentacuentos los martes, poesía los miércoles, flamenco los jueves y cine los sábados. El viernes es el día en que se puede encontrar más variedad a lo largo del mes, pues alterna poesía, teatro y música. Así hasta el domingo 31 de agosto en que se clausura el programa con una gran fiesta.
Se acabarán los Veranillos, pero continuará el Alamillo, con su vegetación autóctona (naranjos, encinas, alcornoques, sauces, olmos…), sus atracciones, su biblioteca infantil animada, su tren de paseo, su programación de fin de semana y de ocasiones especiales, como el Día de Andalucía, por ejemplo, en que se pinta una gran bandera blanca, verde y blanca por la carretera que lleva de la puerta principal a la del Estadio de la Cartuja.
Aquí encuentran los peques el gran espacio libre donde jugar a la pelota, montar en bici o en patines y, en definitiva, hacer ejercicio y divertirse al mismo tiempo. Cosa que no es exclusiva de los niños, porque el Alamillo es recinto habitual de preparación de atletas aficionados, sede de encuentros culturales y sociales y, en definitiva, el gran foro familiar, joven y sano de Sevilla.
Autor:
Miguel Galán. Fotos: M.G.