La cuarta y la quinta generación cocinan al unísono en este restaurante centenario, que no por ello de corte antiguo. Así, la cocina no podría más que combinar el recetario tradicional asturiano con las nuevas formas y técnicas. A la fabada y la crema de arroz con leche requemada, clásicos de Casa Gerardo, se han sumado en los últimos tiempos las quisquillas a la brasa, la vinagreta de peras y rosas, las navajas en grasa de almendras y la mandarina al óleo.