En un ambiente señorial y centenario, con decoración en piedra y madera, así como lámparas y columnas que nos remiten a épocas pasadas, se levanta este restaurante de cocina tradicional castellana que hará las delicias de los aficionados al 'buen comer'. Entre sus más que sugerentes platos, mención especial para el cochinillo y el lechazo al estilo de Sepúlveda.