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Como buen representante de la comida madrileña, este restaurante parece estar anclado en principios de siglo. En un ambiente tranquilo, se pueden degustar los mejores platos de la alta cocina madrileña, como los callos, los calamares en su tinta, el rabo de toro, la gallina en pepitoria o la lengua estofada. No tiene más misterio que el sabor de lo antiguo bien hecho. Pero su carta no se queda ahí. También podemos deleitarnos con platos de la alta cocina creativa, como la lubina con costra de tomate y mousse de almendras o el bacalao con cebolla confitada.
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Un espacio lo suficientemente acogedor, una decoración que pasa desapercibida y una cocina con toques imaginativos son las claves de este local, donde las verduras, el pescado y la carne son la base principal y las salsas son las encargadas de dar ese toque sofisticado y personal.
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Los restaurantes de comida madrileña que quedan en Madrid han pasado a una categoría superior, ya no pertenecen al pueblo llano sino a clases ejecutivas. En Las Batuecas la comida casera madrileña sigue siendo para la gente de la calle, con precios más que razonables. No te pierdas su especialidad: la tortilla de patatas acompañada de callos.
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No hay más que unas cuantas mesas, unas sillas, platos y vasos, pero cuando llega lo que hay dentro de los platos comienza la fiesta. Este restaurante es un pequeña muestra de lo ricos que están los platos típicos españoles. Podemos empezar por una ensalada o unas gambitas y seguir con una merlucita bien cocinada. Los postres también de la tierra. Comida casera, especialmente merluza a la vasca.
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Exquisitos platos muy bien conseguidos por su cocinera y un vino cuya selección se cuida mucho; estos son los dos factores que te harán repetir cuando conozcas este restaurante.
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La gallina en pepitoria, los callos a la madrileña o los calamares en su tinta forman parte de la cultura culinaria de la región y también de los fogones de Casa Ricardo. Los precios no son excesivos y se puede comer bastante bien.
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Realmente se come como en casa. La decoración ayuda a conseguir un ambiente bastante acogedor. En el techo se pueden ver llamativos grabados. El servicio es bastante bueno y es conveniente reservar mesa.
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El ambiente de este restaurante es una de las cosas mejor conseguidas. Decorado al estilo rústico, nos da esa sensación de sobriedad y sosiego que tanto gusta a sus clientes. El servicio está en consonancia con el ambiente; francamente bueno.

