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Este minimalista local, el segundo en el que se asienta Àbac, ofrece una moderna y cuidada carta basada en platos catalanes, pero con recetas renovadas. Entre sus propuestas, merecen mención especial el foie gras al vapor de bambú, el cochinillo ibérico de Sierra Mayor con patatas de mango y el sablé caliente de chocolate y su polo, creaciones que le han hecho merecedor de dos estrellas Michelín.
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Las propuestas del Arola son mediterráneas y originales. En este restaurante preparan una carta extensa y variada, con los clásicos de Arola como la ensalada de centollo y buey de mar o las anchoas de Santoña con aceite de orégano fresco como un pica-pica previo a la comida. Y después, sugerencias como el lenguado, sabayón de tomillo limón y verduritas o el lomo de cordero, berenjena asada, mollejas y ensalada cítrica. Nos ofrecen varios menús y una completa carta de vinos.
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El restaurante Galaxó se encuentra en el hotel Casa Fuster, ubicado en este emblemático edificio modernista de Barcelona que ha sido restaurado cuidando hasta el más mínimo detalle y que está catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Su carta es mediterránea y vanguardista, utilizando en sus elaboraciones productos de mercado de la más alta calidad y con claros toques de autor. Por citar algún plato, destacamos las vieiras con fruta, el rodaballo con corazones de alcachofa, canela y puerro o el solomillo de ternera lechal con puré de boniato, crujiente de yuca y colmenillas de primavera. Y de postre, piña colada o bizcocho de aceite de oliva con gelée de uva negra, mascarpone, crocante y menta.
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Situado en el centro de la ciudad de Barcelona, junto al emblemático Mercat de Sant Antoni, entre Plaça Catalunya y Plaça Espanya y a poca distancia a pie de la Rambla y el Barri Gòtic, el hotel Market está orientado al confort del cliente gracias a sus cuidadas instalaciones. Dispone de modernas habitaciones con baño completamente equipado, aire acondicionado, calefacción central, TV por cable (pantalla LCD), acceso gratuito a Internet (conexión wireless) y teléfono. Como hotel de negocios, cuenta con una sala de reuniones perfectamente equipada, con una capacidad máxima de 100 personas. Su elegante restaurante sirve cocina catalana, con especialidad en arroces.
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Raíces tradicionales y los mejores productos del mercado para Loidi, una apuesta de los mejores cocineros del país, Martín Berasategui. En esta ocasión, junto a la arquitecto catalana Naiara Montero, han creado cuatro espacios independientes, ofreciendo a los comensales calidez e intimidad. Presentaciones originales y sorprendentes en platos como los chipirones en su tinta, las patatas enmascaradas o el bacalao con sanfaina.
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Restaurante, wine bar, sala de catas y presentaciones, biblioteca. Monvínic tiene todo lo que un aficionado al vino puede desear. El empresario Sergi Ferrer-Salat se encuentra al frente de tan novedosa propuesta, que reúne a profesionales y aficionados en torno caldos de todo el mundo en un marco ultramoderno que no huye de la tecnología para acercar una de las bebidas más antiguas.
En la zona de restaurante, los comensales se sientan en torno a dos largas mesas con capacidad para 32 personas. Para comer, cocina tradicional, mediterránea, pero adaptada a los tiempos. Para beber, cualquiera de las más de tres mil referencias de una ingente bodega abierta al ancho mundo, para lo que el comensal cuenta con el asesoramiento de notables sumilleres.
Si solo se desea tomar una copa -o incluso menos-, hay que acudir al wine bar, un espacio donde empaparse de cultura del vino.
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El modernísimo Hotel Me aloja en su planta 24ª un restaurante de altura, Dos Cielos, donde los hermanos Torres dan cuenta de su experiencia por distintas cocinas europeas y su respeto por la cocina catalana. Para el envoltorio, han integrado la cocina en la sala, a la que suman un comedor privado y un bar-lounge donde poner la guinda con un cóctel.
Del huerto de la planta 30º de Me llegan las flores y hierbas que luego convierten en creaciones como los tomates en rama, anguila ahumada, flores y albahaca; los raviolis de foie gras con castañas; las tripas de bacalao con tendones de ternera, verduras y butifarra negra; o la espalda de lechón con pólvora de Duch.
Los amantes del vino encuentran hasta 400 referencias y, además, una cava de puros.
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De la fría Península Escandinava llega la inspiración tanto en diseño como en cocina de Routa, un restaurante ideado por los chefs fineses Matti Romppanen y Tero Siltanen, que han confiado en el minimalismo del blanco y en la curiosidad gastronómica de los barceloneses.
Ya que la idea de los chefs es ofrecer una experiencia gastronómica de principio a fin, se han decidido por la fórmula de múltiples menús: Nordic, Routa y Degustación, este último absolutamente sorprendente. Salmón en texturas, gazpacho de manzana y calabacín; bacalao salteado con puré de alcachofas, aire de leche de bacalao y salsa de estragón y cabrito asado en pañuelito crujiente son algunas de las apuestas de dichos menús.
