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Ubicado en un rascacielos vanguardista de curioso diseño se levanta este hotel de lujo que ofrece a sus huéspedes todo lo necesario para una estancia de cinco estrellas. Vistas al mar, servicio 24 horas, gimnasio, spa, amplias salas de reuniones, cocina creativa en cualquiera de sus tres restaurantes, así como un sinfín de servicios con una base común: el lujo, la elegancia y el bienestar del cliente.
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El modernísimo Hotel Me aloja en su planta 24ª un restaurante de altura, Dos Cielos, donde los hermanos Torres dan cuenta de su experiencia por distintas cocinas europeas y su respeto por la cocina catalana. Para el envoltorio, han integrado la cocina en la sala, a la que suman un comedor privado y un bar-lounge donde poner la guinda con un cóctel.
Del huerto de la planta 30º de Me llegan las flores y hierbas que luego convierten en creaciones como los tomates en rama, anguila ahumada, flores y albahaca; los raviolis de foie gras con castañas; las tripas de bacalao con tendones de ternera, verduras y butifarra negra; o la espalda de lechón con pólvora de Duch.
Los amantes del vino encuentran hasta 400 referencias y, además, una cava de puros.
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Entre los estilos gótico moderno y victoriano se mueve la decoración de la sucursal barcelonesa, la única en Europa, del famoso Angels & Kings, que el músico Pete Wentz regenta con éxito en Nueva York y Chicago. Cócteles, canapés y una terraza con piscina en el sexto piso del Hotel Me dibujan una oferta entre elegante y ultramoderna en la que no faltan las fotos policiales de conocidas celebrities.
Angels & Kings está, por supuesto, disponible para eventos.
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Aunque el titular suene a chino, así es. Con periodicidad más o menos mensual, el club Angels&Kings de la sexta planta del hotel Me ofrece la fiesta más canalla de la noche barcelonesa. Sin vecinos y con unas vistas de cine, este espacio recuerda a los clubes más vanguardistas de las ciudades más cosmopolitas del mundo como Tokyo o Nueva York.
En cuanto a la música, bailable cien por cien, desde la electrónica más cool hasta el indie más gamberro. Mejor no perdérselo. -
El azul del mar, el blanco de la luz y el Mediterráneo definen el aspecto de Sotavento Beach Club, un restaurante abierto al mar (y durante toda la jornada) que permite disfrutar de un ambiente relajado al mediodía y más elegante al caer el sol. Pizzas, pastas, risottos, pescados frescos y carnes son rematados por clásicos italianos como el tiramisú o la pannacota, reyes de la mesa antes de que la pista de baile, los cócteles o los sofás del lounge se convierten en nocturnos protagonistas.
