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En Ni Se Sabe se han armado de diseño a raudales para decorar un espacio que, entre semana sirve cafés y conversación tranquila y, los viernes y sábados, se vuelve diáfano para dar cabida a la fiesta. Los dj’s, el pop, el funky y el house tienen mucho que ver en esta. Al otro lado de la cabina, clientes con edades comprendidas entre los 25 y los 45 años.
El salón privado con el que cuenta Ni Se Sabe, incluso con su propia barra, es muy demandado para organizar despedidas de soltero/a y fiestas varias a las que se puede sumar el catering. -
Las bambalinas de los teatros inspiran este Backstage, un establecimiento decorado con telones y tramoyas y especialmente indicado para los que se sienten identificados con la música blues, jazz, etc. y gustan de un ambiente sano. Para tomar una copa, una cerveza o un cóctel bien servidos y siempre acompañados del aperitivo más adecuado.
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House y música de los 70 y 80 suenan en Alma de Noche, un bar de copas donde presumen de dar cabida a todo tipo de fauna y que cuenta, además, con su propia copa, el Pervertido. La cuidada decoración incluye una barra retroiluminada, una cama reconvertida en sofá y una cómoda y un espejo plateados de estilo isabelino.
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Un espacio moderno, con vinilos y en rojo y negro donde relajarse y degustar una amplia carta de coctelería a ritmo de house suave. Aunque en la carta pueden encontrarse todo tipo de combinados, son los realizados con ginebra los que priman en Sandanski, que ofrece hasta 35 tipos de esta, entre los que se encuentran la Hendrick's, la London Gin o la Blackwood's.
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Tras su éxito en Madrid, Laydown se ha instalado en Valencia con un concepto novedoso, el de disfrutar de la comida y las copas en un ambiente de diseño ¡tumbado! El espacio, con una zona dedicada al picoteo y a la coctelería y otra segunda a la restauración, tiene a las camas como protagonistas. Sobre ellas pueden disfrutarse de una cocina de fusión asiático-mediterránea y, después, de cócteles, smoothies y una apretada agenda de fiestas, performances y conciertos.
El aliciente del fin de semana es el brunch, ese desayuno a deshoras en el que se puede disfrutar lo mismo de fruta fresca que de una suculenta hamburguesa -
Casi como un reconocimiento a la cocina de mercado, José Vicente Pérez ha llamado a su restaurante El Bressol. Junto a Richard Cremades, ha diseñado una carta con el producto como protagonista, especialmente del de mar. Pescados y mariscos salvajes –en ocasiones, de llamativas dimensiones-, se codean con productos de la huerta como los corazones de alcachofas de Benicarló confitados a baja temperatura rellenos de jamón ibérico, huevo de codorniz y queso de cabra o de carnes como el chateaubriand La Hacienda.
Su carta de vinos se completa con el servicio exprés, gracias al cual se puede disponer de una oferta adicional de vinos –algunos de ellos muy exclusivos- disponibles en una hora. -
En un ambiente clásico y acogedor, casi de tertulia política, con sillones tapizados en capitoné y una pequeña biblioteca, se desarrollan las actividades de Moncloa Café: karaoke, monólogos de humor, sesiones afterwork, reuniones para singles... aunque también hay espacio para la música que sonaba en los 80 y que lo hace hoy.
En su barra, presidida por uno de los famosos leones custodios, se preparan cafés, copas, una treintena de clásicos de la coctelería e incluso desayunos y almuerzos. -
Después de varias investigaciones, hemos determinado que el smooth jazz, esa vertiende del jazz más para todos los públicos, es el responsable del buen ambiente que se respira en este club. El público, que abarca una amplia gama de edades, acude para saborear un café, una copa o un cóctel amenizado por la música ambiental o por la actuación de cada viernes, en absoluto restringida al jazz: swing, blues, bossa nova, flamenco chill, chill out...
