La apuesta del matrimonio formado por Saowa Porn (tailandesa) y Daniel (español) fue potenciar lo "tai", es decir, desmarcarse de la estética artificial fabricada por los restaurantes de este tipo que hay en Barcelona y no adaptar su picante cocina al paladar mediterráneo. El resultado es un pequeño local de ocho mesas con una amplia carta de cocina casera cuyos platos más significativos son las cuatro variedades de curry (verde, rojo, amarillo y massamán, según la cantidad de picante); los pad thai (tallarines de arroz al tamarindo salteados con gambas) y los kra pao (woks de pimientos, cebolla, judías finas en aceite de chili y albahaca fresca con pollo o cerdo). Todos son aderezados con las salsas, especias y otros ingredientes que caracterizan a la cocina tailandesa. También hay sopas, woks de verduras con pescado y algunos platos que mezclan ingredientes asiáticos y mediterráneos, como la ensalada verde con brochetas aliñada con una salsa de frutos secos y tamarindos dulces; además del acompañamiento, arroz blanco perfumado con jazmín que hace sus veces de pan.
La única bebida tailandesa que se sirve es la cerveza Singha y los postres, como lo que se come en Tailandia es fruta, tres creaciones propias: flan de coco, crema de mango y bizcocho de chocolate.
"Para un español la comida tailandesa resulta muy sabrosa", explica Daniel, "juega mucho con lo dulce, lo amargo, lo agridulce, sus sabores son infinitos...". Para entendernos, que el lomo a la plancha es algo que uno no se encontraría en ninguna carta tailandesa y que Saowa Porn, cuando sale a comer fuera, siempre se lleva sus salsas consigo, algo que no tendrá que hacer quien decida reservar mesa en esta pequeña isla tailandesa que flota en el barrio de Sant Gervasi.