Un comedor y una bodega amueblada con dos enormes mesas de madera suman el escenario en el que se desarrollan la cocina y las catas de Entrevins, un restaurante o una tienda de vinos, según se mire, donde Guillaume Glories desarrolla su afición por el vino.
Situada en el fascinante barrio de Gràcia de Barcelona, la Farmacia Central Gràcia forma parte de ese entorno privilegiado desde hace más de setenta años. Tres generaciones de farmacéuticos ofreciendo la mayor seguridad y confianza a sus clientes.
Más de cien referencias de ginebra tienen la culpa del carácter de este club, tan novedoso en la capital andaluza como chocantes el retrato de Winston Churchill y el estampado a modo de bandera de algunas de sus butacas.
Una gran mesa comunal y unos coloristas cuadros pincelan el carácter abierto y desenfadado de La Taza, una cafetería donde despertarse al día con un café cremoso y unas tostadas de pan con tomate y aceite o matar el gusanillo de media mañana con pequeños bocadillos de pan de pueblo que no por su tamaño dejan de contener la mejor materia entre panes: tortilla; lomo, pimientos y queso; pechuga, tomate, pimientos y miel; y, la estrella de la casa, sobrasada con miel.
Los maravillosos jardines thailandeses tienen una buena reproducción en este restaurante. Con un ambiente cuidado y lujoso, ofrecen platos típicos de la comida de aquel país, ligeramente adaptada al gusto europeo. Arroces, pastas, verduras y pollo bien condimentados son la base de esta cocina tan especial como refinada.
Joven y desenfadado, así es este Ecléctico Bar, cuyo nombre ya ofrece pistas acerca de su carácter abierto, ese que permite que se pueda desayunar, comer imaginativos bocadillos, merendar a base de tartas y bizcochos caseros o degustar un cóctel. Nuestra recomendación pasa por el de café, con canela, Baileys y ron.
La pequeña biblioteca de este Ecléctico Bar (de la gastronomía a la fotografía pasando por Mafalda) permite además, disfrutar de la estancia aún sin compañía.
Combinando hasta un total de 25 pinchos distintos resulta imposible aburrirse de la cocina de Sa Fonda, un espacio de decoración de inspiración balear y cocina vasca dedicado en cuerpo y alma a esas pequeñas raciones que son los pinchos y tapas. Nada de convencionalismos: pincho de arroz negro de cangrejo con flor de hinojo, Torta del Casar con huevo y trufa negra, bravas cilíndricas, chipirones de queso de cabra y crujiente de arroz negro...
Levantado frente al mar, este hotel, de diseño ligero y contemporáneo, nos ofrece un buen número de habitaciones amuebladas y equipadas en busca del máximo confort donde podrás escoger entre una espléndida panorámica de la ciudad o una relajante mirada al Mediterráneo. Amplios espacios comunes que se abren a la luz mediterránea y a la bella vista de su exclusivo jardín interior.
Exposiciones de arte, música en directo, recitales... y, sobre todo, un informal espacio donde cenar a base de raciones, tablas, bocatas, quesadillas y unas cervezas que, más que espuma, sirven con pura crema. La ensalada Marini, el Bernini (un bocata de pechuga de pollo) y el brownie de chocolate con nueces suman un apetecible menú.